sábado, 7 de agosto de 2010

With all due respect, Mister Vicente


Con las esperanzas que habíamos depositado en este nuevo invento

Si resulta que el personal es capaz de equilibrarse bioenergéticamente con un poquito de titanio y una tirita, fíjate el negocio que íbamos a montar en Bilbao con el Guggenheim que tiene nada menos que 33000 placas de titanio. Habíamos pensado cobrar para que la gente se frotara un poquito la parte dolorida de su cuerpo con alguna de las placas en cuestión e incluso vender pedacitos de titanio,  marca Guggenheim, a millón el milímetro cuadrado. No me digais que la idea no era buena.

Pero va Vicente  y nos la desmonta en unos minutos en una entrevista en la radio y ahora los inversores se lo están pensando.

Sé que ha sido sin mala intención pero, Vicente, nos has arruinado el negocio

1 comentario:

  1. Era muy buena idea. Unos venden agua milagrosa, otros abrazan por detrás al santo patrón. Sería un lugar de peregrinación laico-metálico. Lo siento.

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