Por fin llegó el Día D y la Hora H y se te sienta enfrente un paciente y te pregunta claramente que si se tiene que vacunar. Al final, mi Koldo, que es un tío sensato donde los haya, ha decidido que él no es más sabio que los sabios ni más papista que el Papa. Que él es un simple médico de familia y que los protocolos están para algo.Y ha decidido dos cuestiones: Una: No se va a convertir en apóstol de una cruzada pero tampoco de la contraria. Y dos: Va a aplicar el protocolo y a recomendar la vacunación a todos sus pacientes que estén en un grupo de riesgo, a pesar de lo que él pueda pensar o de las reticencias que él pueda tener. Hay que ser consecuente con la estructura socio sanitaria en la que uno está inmerso y no contribuir a la confusión y al desprestigio de la organización sanitaria para la que trabaja.
También ha decidido vacunarse, no por los mensajes gilipollas que ha mandado el Consejero, sino por coherencia con lo que aconseja y por responsabilidad sanitaria respecto a sus clientes.
Para los apóstoles del NO, sus respetos. Discrepa con humildad. El ha tenido una y mil dudas pero parece que al final hay que definirse y mi Koldo lo ha hecho. Pido el mismo respeto para él.
Por último, un reconocimiento a los compañeros que han dado la cara en los medios de comunicación en este tema. Tanto a los que sí, como a los que no. Han dado su opinión, muy respetable. Pero sobre todo al Dr. Larrazabal (Gripe Man, para los amigos) que campaña tras campaña, se vacuna ante los medios siendo consecuente con lo que cree y predica.
A ver si el Rafa Bengoa, le manda un jamón, que se lo tiene más que merecido, y no se queda en una palmadita en la espalda que es lo que suelen hacer. Que si se pudiera dimensionar estas actitudes, ni con el importe del secuestro de Alakrana, tendrían suficiente.























