martes, 26 de enero de 2010

Dedicado a ...


A quien va dedicado este post es tan corta que pensará que con ella no va la fiesta.

La envidia es la religión de los mediocres. los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienvenido aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá.
David Martín

5 comentarios:

  1. yo prometo que sigo por aquí aunq no intervenga últimamente, pero..... también me he perdido!

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  2. Recuerda Lis que "el sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos pero el vulgar sólo habla de lo que come" y mi amigo árabe suele decir que "se castiga al envidioso haciendole el bien" aunque estoy seguro que tú no estrás en absoluto de acuerdo.

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  3. Ni por el forro de mis ovarios. Los cánceres sólo entienden de tratamientos agresivos.

    Y que conste que tu no has tenido en la vida un amigo arabe. Como mucho un japones que se hizo el harakiri porque no soportaba a un amigo arabe que tenía y que era un santurron.

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  4. Los envidiosos hacen mucho daño pero el más grande a ellos mismos. La falta de inteligencia, entre otras cosas, produce mezquindad que, por lo que yo se, va de la mano con la envidia.
    Mafalda

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