
Las cosas podían ir mal, peor y como van. El lío de Basurto está tomando el peor de los derroteros posibles.
Ahora resulta que el colectivo va a acabar dividido en dos bandos: Los defensores del Dr. Moreno (del equipo de Cruces) contra los defensores del Dr. Lobato (del equipo de Basurto). Como si fueran el Barcelona y el Madrid
Dos, estoy segura, magníficos profesionales, sometidos a intereses ajenos, que ven como
un colectivo de 52 descerebrados quieren demostrar que su colega es mas citius, altius y fortius. Mañana saldrá otra cuadrilla de memos diciendo que su candidato es más “inteligentius” y que la tiene mas larga.
¿Pero de qué van?
Esto se resume en algo muy sencillito. De toda la vida del señor, los tribunales han tenido su labor de fontanería previa y para el día solemne, los resultados estaban ya decididos. Pero en esta ocasión, el equipo gestor del H de Basurto (que de 100, 99,99 veces, votan en bloque), ha tenido una escisión, fruto de la cual, el jefe del equipo le ha dicho a su subordinado: “Hasta aquí hemos llegado”, y le ha cesado.
Y la pregunta es ¿porqué Nico se ha desmarcado de su grupo? Aquí se admiten todo tipo de interpretaciones. Pero si este hecho no se hubiera dado, ni por asomo tenemos este tiberio montado en la prensa.
La evidencia es que Ballesteros ha llevado este tema como un elefante en una cacharrería y ha propiciado un lío de narices. Me huele que le va a costar caro porque un regalito de este calibre y con tan mala solución no se lo van a pasar por alto
Dejemos a los dos médicos en paz. Cada uno defiende sus alubias y los dos son buenos profesionales. Lo único que hay que hacer es mirar con lupa que se haya cumplido la normativa que rige al tribunal y luego al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga